miércoles, 15 de abril de 2009

La Importancia de los Sistemas Productivos para Incentivar el Desarrollo de la Innovación Basada en la Ciencia y Tecnología Aplicada

Por Ariel Yevenes Subiabre

Junto con el desenvolvimiento económico en función de la inversión privada, se evidencia en Chile un marcado proceso de especialización industrial. A su vez, en estos mismos sectores, las estrategias de integración vertical, especialmente hacia atrás, en la pretensión de asegurar insumos productivos, llevan a contar con cadenas de valor cortas y concentradas, limitando espacios para el desarrollo de eslabonamientos y el surgimiento de nuevas actividades. Se acotan así las posibilidades para el desarrollo de innovaciones en función de nuevas actividades eslabonadas a los sectores más consolidados y en mejores condiciones de desarrollar acompañamiento de mercado para dichas innovaciones.

A lo anterior se agrega la madurez y bajo grado de complejidad que en general caracteriza la canasta productiva chilena, muy señalada por la elaboración de productos con bajo grado de complejidad, generalmente materias primas, que compiten por costo en los mercados internacionales. En efecto, estos mismos procesos, por su reducida complejidad, presentarían una baja capacidad para exigir desde la demanda el desarrollo del sistema científico tecnológico y a la postre, al operar con tecnologías en general maduras, desarrollarían nexos más eficientes con sus filiales o bien con oferentes tecnológicos externos.

No obstante, a pesar de la especialización primaria y manufacturera de baja complejidad, aparecen experiencias de aglomeraciones económicas de incentivarían y demandarían de desarrollo científico y tecnológico. Ejemplos de ello son los casos de la industria alimenticia, la industria vitivinícola, la acuicultura y la madera de calidad con destino a mercados externos. En estos casos, se distinguen focos de industrialización en los cuales es posible pensar en el desarrollo de vínculos de investigación para aprovechar los potenciales espacios de aplicación que se gesten naturalmente en torno a su eslabonamiento.

Sin embargo, esto demanda abordar la problemática de la carencia de una estrategia tecnológica “formal” incorporada en las empresas, que en general innovarían de manera incremental, por el componente de riesgo que significa abordar innovaciones radicales. Aun así, el proceso de innovaciones incrementales sería acotado, porque ha de verse impulsado generalmente por las condiciones de la demanda, entrampado por una demanda local poco exigente y donde el “tiraje” provendría principalmente por estímulos externos, de mercados lejanos a la realidad y potencialidad productiva local.

Es en el mismo plano de la estrategia tecnológica de las empresas donde se debe abordar la problemática de la difusión de la innovación desde la gran empresa hacia la mediana y pequeña y su efectivo acompañamiento de mercado, que constituye aun una problemática no resuelta. En efecto, tan significativa como la desarticulación empresarial entre la gran y mediana y pequeña empresa, son las brechas que se generan entre el avance técnico generado por la gran empresa inserta en los mercados internacionales y las empresas de menor tamaño que no lograr conectarse con los mercados externos.

Al respecto, en las relaciones proveedor – cliente, con articulación más estrecha entre gran empresa exportadora y mediana empresa proveedora de servicios, es posible construir condiciones favorables para su desarrollo de un sistema productivo con aplicaciones tecnológicas y difusión de innovación hacia redes de pequeñas empresas.

En el fondo, se trataría de una estrategia que partiría desde el desenvolvimiento de los sectores productivos claves, que paulatinamente han de ir demandando y exigiendo al sistema de ciencia y tecnología. Implicaría fomentar la gestación y fortalecimiento de pirámides productivas sobre la base de la gran empresa y su articulación estratégica con medianos y pequeños establecimientos, cuya finalidad sea el desarrollo de mercados proveedores y de servicios conexos, orientados a la innovación y abriendo espacios para la ciencia y tecnología aplicada a la producción, en los nuevos eslabonamientos productivos que se gesten.

Constituye esta una estrategia de doble propósito. Abrir oportunidades para el desarrollo productivo de la pequeña y mediana empresa y a su vez, desarrollar el sistema de ciencia y tecnología aplicada, con efectivo acompañamiento de mercado. Se trata en el fondo de nivelar oportunidades de acceso a mercados, financiamiento, orientación técnica y desarrollo de proyectos de investigación aplicada, recogiendo las limitaciones más comunes que la pequeña y mediana empresa suele encontrar para su desarrollo innovativo sobre la base del desarrollo de la ciencia y tecnología territorial.

1 comentario:

taique dijo...

El aporte de Ariel en cuanto el rol de los sistemas productivos es claramente afortunado.
Desde una mirada espacial, es fundamental para el desarrollo de los territorios que parte de los excedentes de los eslabonamientos realmente queden en las Regiones que concentran las etapas más dinámicas, tanto en términos de empleo como de innovación de los sistemas productivos, de modo que las articulaciones que bien se plantean puedan generar una diferencia.